Hace unos días me re-eanomoré. Al final, el amor del pasado que parecía olvidado resurge cuando pisas fuerte, respiras hondo, lo ves, te ve, y como si el tiempo no existiera te abre los brazos, te da lo mejor de sí y te dice "Hola" como si nada hubiera pasado.
Redescubro que nunca me aburre, que siempre tiene algo nuevo para darme y que más allá del crecimiento, de las cosas nuevas que le veo, lo esencial permanece y sigue siendo todo lo que siempre me ha gustado.
Lo que más amo es que me es fiel, siempre está para mi cuando vuelvo a sus brazos y nunca me pide explicaciones.
