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viernes, 9 de agosto de 2013

Bye bye my love

En un momento complicado de mi vida me compré unos cuantos libros de auto-ayuda, esos libros que mucha gente considera de baja categoría pero que a mi me gustan, no todos vamos a aclarar, pero hay algunos que me han ayudado mucho, el único tema que tengo es que debería releerlos porque no sé si te pasará a ti pero subrayo y subrayo cosas y digo "es así, es cierto, esto lo voy a cambiar" y luego cuando termino el libro me olvido y todo queda en un lindo recuerdo. 

Pues a lo que iba, en ese momento complicado me compré un libro que se llama "Mujeres inteligentes, relaciones saludables" de Augusto Cury. Al principio me dio un poco de gracia que lo escribiera un hombre porque lo tomé como: "ok, un tío que nos va a decir como sería mejor que fuéramos las mujeres, así a ver si alguna generación sale más fácil de domar", después vi que el señor en cuestión plantea cosas aplicables a mujeres y hombres porque también tiene unos capítulos dedicados a hombres inteligentes y que esas cosas realmente son brillantes. 

Todos hemos pasado por una situación de terminar una relación y tanto si te dejan como si dejas duele, no hay vueltas, si hubo amor, duele y es inevitable sufrir, llorar, querer que te trague la tierra, odiar al otro, odiarse a uno mismo, amar al otro aunque te haya dicho que no te ama, hablar del otro hasta con las paredes, etc. 

Augusto Cury plantea que las mujeres inteligentes deben: "(...) gritar en tu mente que el que ha perdido ha sido él y no tú. Tienes que ser consciente de que él se ha quedado sin una persona fascinante, única y exclusiva, resumiendo, te ha perdido a ti. Si no adoptas esta postura, seguramente te deprimirás."

Claro que la depresión para mi viene de antes. "No aceptar la pérdida es la peor manera de perder". Sí que aceptamos la pérdida pero a unos nos lleva más tiempo que a otros, como ya he dicho en otro post, nada mejor que el tiempo y otro clavo para superar todo dolor de amores. 

En la página 116 Cury dice: "Una mujer inteligente nunca presiona a nadie para que se quede con ella". Qué verdad tiene Cury con esta frase, está el dicho ese repetido por doquier que dice algo así como déjalo ir y si vuelve es para ti...pues no sé si es verdad pero lo cierto es que cuanto más presión metemos para que la persona reconsidere la idea de volver con nosotros menos funciona y realmente siempre te queda la duda si esa persona volvió porque realmente lo quiso o porque se vio casi obligada a hacerlo. 

Gustavo Cerati tiene una canción que adoro con el alma: "Adiós" y dice así;

Suspiraban lo mismo los dos
y hoy son parte de una lluvia lejos
no te confundas no sirve el rencor
son espasmos después del adiós
Ponés canciones tristes para sentirte mejor
tu esencia es más visible,
Del mismo dolor
vendrá un nuevo amanecer.
 
Las primeras dos líneas explican ese sentimiento que cuando dejamos o nos dejan no entendemos, cómo es posible que un día estábamos viviendo lo mismo, sintiendo tanto, amándonos como si el mundo no existiera y de repente un día todo eso desaparece y nos separamos como dos lluvias, dos llantos uno en cada parte de la ciudad. Usamos las canciones tristes cómo antibiótico, las buscamos tristes porque así no nos sentimos tan solos;  nos unimos a otro ser que ha sentido lo mismo que hoy sentimos nosotros, pero aunque mientras vivimos la pérdida pensamos que el dolor no se irá jamás, el sol reaparece un día sin darnos cuenta.

Tal vez colmaban la necesidad
pero hay vacíos que no pueden llenar
no conocían la profundidad
hasta que un día no dio para más
Quedabas esperando ecos que no volverán
flotando entre rechazos
del mismo dolor
vendrá un nuevo amanecer.

Separarse de la especie
por algo superior
no es soberbia es amor
no es soberbia es amor
Poder decir adiós
es crecer

Y al final poder decir adiós es crecer, aprender y darse cuenta de que las personas llegan a nuestras vidas por momentos más largos, más cortos pero siempre nos están dejando una enseñanza que nos ayuda a crecer  y a ser mejores futuros amores de los que vendrán. 



lunes, 5 de agosto de 2013

Si te he visto no me acuerdo

Pensaba hace unos días qué raras son algunas cosas en el tema de las relaciones. De un día para otro pasamos de querer a odiar, de la noche a la mañana pasamos de sentir a ignorar, cuando menos te lo esperas pasas de hablar 24 horas diarias a no pronunciar palabra.

Mi amiga F estuvo saliendo con un chico, la cosa no funcionó y cuando ella decidió poner fin, eran amigos con derechos, le escribe un e-mail profundo, largo ( las mujeres hablamos el doble que los hombres y si nos dejan escribir pues nos repetimos más que el vinagre) esos e-mails de los que uno espera respuesta (hay que aclarar aquí hombres, que las mujeres siempre esperamos respuestas a nuestros e-mails, por más triviales que puedan ser para vosotros, así que por favor al menos un "Recibido" no hace daño a nadie). El chico sí le responde, le pide disculpas por su comportamiento y finaliza el e-mail con "Saludos"...  a lo que yo agrego ¿ehhhhhh?. 

Cuando mi amiga me lo contó, no me pareció mal el e-mail en sí, lo que me pareció fatal fue el "Saludos", como si fueran compañeros de trabajo, conocidos, como si nunca hubiese pasado nada entre ellos... 

Resulta que cuando terminas una relación parece que hay que actuar como si nada, que no se note que siento, que el otro no vaya a interpretar que me sigue interesando, creo que muchas veces los hombres ponen una distancia fría y larga porque piensan que las mujeres podemos haber quedado enganchadas y no quieren confundirnos más, cuando digo más es porque, ojo, durante el proceso de conquista o en la relación no importaba confundirnos pero una vez que pusieron "fin" pues que quede bien claro. 

Después de ese día mi amiga tuvo que ir a recoger un libro al lugar de trabajo del susodicho y el señor ahí estaba como si nada, diciéndole hola y adiós como si de una clienta más se tratara. 

Algo parecido me sucedió a mi. Estuve metida en una especie de comienzo de algo, digamos que no eramos novios, no eramos nada más que el comienzo de algo que tampoco sé definir, pero sí que hubo algo, de ambas partes, cuando la cosa se empieza a enfriar, cuando ya todo estaba saliendo mal, él puso fin (ojo, nunca me lo dijo directamente pero a veces no hace falta decir nada). Un mes después de eso, me lo encontré de casualidad y no sé por qué, pero me llevé una sensación rara, me saludó y hablamos de cosas tan estúpidas, quiero decir ninguno de los dos mencionó nada de lo que había pasado, ninguno mostró ningún detalle de que algo había pasado entre los dos, creo que incluso la gente que nos rodeaba en ese momento no se hubiese dado cuenta de que eramos más que conocidos. 

Entonces me pregunto, cómo hacemos para hacer que nunca pasó nada, yo me separo de mi cuerpo un instante, ese instante del reencuentro y me veo a mi también actuar como si nada, pero lo que veo es que no lo hice porque no quisiera actuar diferente sino porque no quería que el pensara que yo seguía sintiendo cosas, que a mi verlo me había removido tanto que a pesar de eso prefería hablar de "qué tal las vacaciones y qué que calor hace" (esta estupidez del orgullo, resentimiento y dolor, todo mezclado que provoca una receta insulsa e intragable). 

¿Por qué no somos capaces a veces de hacer lo que realmente sentimos o no permitirnos actuar como el otro nos lleva a actuar?... ¿por qué el otro decide tratarnos como un conocido, por qué decidimos que es mejor pasar del tema que ser directos y sinceros?, o ¿es como dice Cortázar "Todo había empezado porque todo tenía que acabar?" 

La peor sensación que le queda a una mujer es sentir que significó tan poco para el chico que ya se transformó en un "si te he visto no me acuerdo". 

Como dice la canción de Extremoduro "se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas, se paró el aguacero, ahora somos, flotando, dos gotas".


lunes, 29 de julio de 2013

La novia de mi ex

Después de terminar una relación, estando seguras incluso de que la relación no va más, haciendo nuestra vida por un lado y él su vida por otro, disfrutando de salir con amigas, disfrutando de los bares, las discotecas (descubriendo que ya pareces una abuela al lado de los demás bailarines de la pista), tratando de disfrutar de la soltería a tope, un día entras en Facebook y ves que tu ex, tu ex sí está disfrutando...con ¡OTRA!. 

Mi amiga A estuvo mirando en Facebook las maravillosas fotos que su ex publicó con su maravillosa nueva novia, mostrando lo maravillosamente enamorados que están. Mi amiga A sabe que con él no funciona pero ver una foto de él donde parece feliz y esa felicidad es debido a otra, toca la autoestima, llega a lo más profundo de nuestro ser porque aunque sabemos que somos incompatibles joroba mucho verlo con otra. 
Entonces seguramente mi amigo Antonio, psicólogo, dirá que mi amiga A no lo tiene superado aún, que hay sentimientos de su parte....y bueno supongo que algo hay porque cuando yo he pasado por lo mismo siempre era porque todavía había algo. 

Es muy interesante cómo las mujeres hacemos una radiografía completa de la "otra". Está claro que la otra es más fea que nosotras, también es más ridícula, no tiene ni idea de moda y seguro, seguro que es más inculta que nosotras. 

Una vez que tenemos nuestra radiografía nos llevamos las fotos de la chica en cuestión para que las analice nuestras amigas, la pregunta que les hacemos a nuestras amigas del alma es: "objetivamente, ¿te parece guapa?", (presta atención a que dijimos objetivamente, porque que quede claro que no queremos la opinión de nuestra amiga como amiga, queremos la opinión de nuestra amiga como si fuera una vecina, bueno queremos, no sé si es la palabra, queremos que ella piense que realmente nos importa su opinión real y objetiva) aunque nuestra amiga, que también ha formulado esta pregunta muchas veces,  sabe que la respuesta siempre, siempre y bajo ningún concepto podrá ser diferente a un NO. 

Entonces la radiografía da los mismo resultados que la nuestra (cosa que nos alegra infinitamente porque ojo, nos lo dijeron con gran objetividad), diagnóstico: FEA, BOBA y MAL VESTIDA. 

Pues sí, así somos.