Hace una semanas, sentada en una terracita, una de mis alumnas preferidas me contaba que había tenido una cita con un chico. Después de dos semanas de whatsapps, de charlas telefónicas y previo envío de fotos por parte de ambos, decidieron conocerse en persona (se conocieron a través de una página web para conocer gente, realmente no recuerdo el nombre).
Quedaron en un bar y a menos de una hora de charla, el chico le dice que tiene que irse, sin más, cero explicaciones. A ver, quiero descartar la atracción física porque mi alumna es muy guapa y además porque el chico había visto fotos con anterioridad y la conversación virtual continua sin problemas. Entonces la pregunta que me hacía mi alumna era: "¿ que co....o pasó para que se fuera así?", en un primer momento yo tampoco lo entendí, entonces recurrí a un amigo para que me aclarara el tema, porque realmente necesitaba entender por qué cuando todo parece que va sobre ruedas las cosas se tuercen...
Mi amigo, que tiene muchos años de experiencia en la materia, me lo dijo en una sola palabra; EXPECTATIVAS.
Me dice mi amigo que en ese encuentro seguramente mi alumna dijera algo que hiciera que las expectativas que el chico tenía con respecto a ella se derrumbaran. Esto me hizo volver atrás en mi vida y recordar una vez cuando yo estaba saliendo con un chico que, como buen chico, me comía la oreja más que bastante, según él todo lo que me decía era sincero y yo como buena idiota me lo creía, pues el tema siguió y claro pensando que los dos estábamos en la misma sintonía me tiré a la piscina, una piscina que él me dijo estaba llena de agua pero cuando me subí al trampolín, hice mi salto magistral, ¡pum! contra el suelo, duro, durísimo. Contándole esta experiencia a mi amigo me lo explicó con una metáfora, ya les conté la de la tarta de chocolate y ahora viene la del Ferrari.
Pues la cosa va así: el chico en cuestión va a comprar un coche (el coche sería yo), va, lo estudia, le gusta, le encanta, todo va bien, está convencido hasta que ¡pam! el precio del coche tiene muchos, muchos ceros...vamos que lo que me trata de decir mi amigo es que no es que al chico no le guste el coche (o sea yo), que haya algo que no le cuadre, al contrario, lo único que no le cuadra es el precio, por eso prefiere mantenerse al margen y quedarse con el SEAT de toda la vida.
El tema de las expectativas, la expectativa que él tenía al comprar el coche era que fuera más barato, es decir él esperaba estar conmigo pero no estaba dispuesto a pagar el precio o las condiciones que yo había puesto.
El tema de las expectativas, la expectativa que él tenía al comprar el coche era que fuera más barato, es decir él esperaba estar conmigo pero no estaba dispuesto a pagar el precio o las condiciones que yo había puesto.
Yo nunca lo había visto así, lo veía como: "vale, no le gusto, algo no va, etc" y a veces no es que no le gustes, a veces es que los tiempos son diferentes y que las expectativas también lo son, por eso, con gustarse no es suficiente para tener una relación, las expectativas de ambos deben coincidir y estar dispuesto a pagar todos los ceros que hagan falta...

